TidskraftAhorro y presupuesto para la jubilación
Presupuesto · 9 min

Cómo montar un presupuesto mensual realista para la jubilación

El cambio de un salario a un ingreso fijo obliga a rehacer las cuentas desde cero. La dificultad no está en la aritmética, sino en saber qué gastos son realmente los tuyos.

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Cuaderno de presupuesto abierto sobre una mesa junto a una taza y una calculadora

Por qué no vale el presupuesto de antes

Durante la vida laboral el presupuesto suele funcionar por diferencia: entra el salario, salen los gastos y lo que queda se ahorra o se gasta sin demasiado control. Con un ingreso fijo esa lógica se invierte. La cantidad que entra deja de crecer y cualquier desajuste se acumula mes a mes en lugar de corregirse solo.

Además cambia la composición del gasto. Desaparecen los desplazamientos al trabajo y las comidas fuera asociadas a él, pero suelen aparecer otros: más horas en casa significan más consumo de luz y calefacción, y el tiempo libre tiene su propio coste.

Empieza midiendo, no recortando

El error más común es sentarse a diseñar el presupuesto ideal antes de saber cuál es el real. Casi todo el mundo se equivoca al estimar sus propios gastos, y siempre por abajo.

  1. Reúne tres meses de extractos bancarios y de tarjetas. Tres, no uno: un solo mes nunca es representativo.
  2. Clasifica cada apunte en unas pocas categorías amplias. Diez bastan; con treinta se abandona a la segunda semana.
  3. Marca lo recurrente: todo lo que se cobra solo cada mes o cada año. Es donde está el dinero que no notas.
  4. Anota lo anual aparte: seguros, impuestos, revisiones, regalos. Divide entre doce y súmalo al mensual.
  5. Compara con el ingreso real neto, no con el bruto ni con lo que crees que entra.

Tres bloques y nada más

Una vez medido, el presupuesto se ordena bien con tres bloques. No hace falta un sistema más sofisticado.

Estructura básica
BloqueQué incluyeQué margen tiene
Fijos ineludiblesVivienda, suministros, seguros obligatorios, medicaciónMuy poco a corto plazo
Fijos revisablesTelefonía, seguros voluntarios, suscripciones, bancoAquí está casi todo el ahorro posible
VariableAlimentación, ocio, transporte, regalosFlexible, pero conviene ponerle un techo mensual

La utilidad de separar los dos primeros bloques es evidente en cuanto se hace: mucha gente cree que sus gastos fijos son intocables cuando en realidad la mitad son renegociables.

Calculadora junto a listados de gastos impresos sobre una mesa de trabajo
Tres meses de extractos reales dan una imagen mucho más fiable que cualquier estimación.

Deja margen de forma deliberada

Un presupuesto que cuadra al céntimo está mal hecho, porque el primer imprevisto lo rompe y con él se va la confianza en el método. Conviene dejar una holgura mensual sin asignar. Si no se usa, se acumula en el colchón de imprevistos; si se usa, no ha pasado nada.

Un presupuesto sirve para tomar decisiones con información, no para no gastar. Si genera culpa en lugar de claridad, está mal planteado.

Revísalo cada trimestre

Con revisar cada tres meses es suficiente: da tiempo a ver tendencias sin convertirse en una tarea constante. En cada revisión bastan tres preguntas: qué categoría se ha desviado, si la desviación es puntual o estructural, y si el margen sigue siendo suficiente.

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